José Capuz

José Capuz nació en Valencia en 1884 y perteneció a una larga estirpe de escultores cuyos orígenes se remontan al s. XVII, cuando Julio Capuz, procedente de Génova, llegó al reino de Valencia hacia mediados de siglo como tantos otros artistas italianos y alemanes.

José Capuz comenzó su formación en 1896 en la Escuela de San Carlos de Valencia, donde su tío Cayetano Capuz era uno de los profesores de este centro de enseñanza. Una vez terminados los estudios en este se trasladó a Madrid en 1904 en la Real Academia de San Fernando, donde recibió lecciones de dibujo de José Garnelo y entró a trabajar en el taller de José Alsina. Pronto ganó el favor de sus profesores y obtuvo la beca para la Academia Española de Roma, cuya estancia se prolongó entre los años 1907 y 1913, en los cuales recorrió Italia. Esta beca la consiguió tras la presentación de la obra El forjador, pieza ejecutada en barro cocido en la que retrató a su sobrino Antonio Muñoz Capuz.

A su regreso aJosé Capuz España su primera exposición giro en torno a la Danza de Bacantes, Deucalión y Pirra, El Ídolo y Torso Viril. Dichas exposiciones tuvieron diversas distinciones, como la segunda medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1910 y la primera de la muestra de 1912. Ese mismo año murió su padre y el artista viajó hasta Paris donde convivió con el catalón José Clará, conoció a Rodin y a Bourdelle, los dos grandes representantes del impresionismo francés y a Bartolomé, con quien trabajo. Su estancia en tierras francesas es muy reveladora y condicionó su evolución posterior.

Después retorno a España y se relacionó con artistas como Adsuara, Julio Antonio y otros. Entre tanto ya había empezado a trabajar junto al padre Félix Granda en los talleres de arte religioso que este dirigía. Obtuvo el primer premio de 1919 en la exposición de la Universidad de Valencia, ganando también el título de profesor de Modelado y Vaciado de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. En 1922 concluyó su Virgen de Covadonga, primera mención de una escultura religiosa en el contexto de una artista cultivado en el tema pagano.

Con todo este bagaje José Capuz se enfrentó en 1925 a la ejecución de la Piedad para Cartagena y desde ese momento su colaboración fue constante con la Cofradía Marraja para la cual talló a partir de 1927 el grupo del Descendimiento y el Cristo Yacente. Todas estas obras le colocaron a la cabeza de los imagineros españoles. En años sucesivos las relaciones de Capuz con los marrajos se fueron haciendo más intensas, debido a los nuevos encargos realizados y al deseo de renovación que ellos suponían para el cortejo pasionario. También esculpió la Virgen de la Soledad (1925) y el Nazareno (1931), destruidas durante la Guerra Civil. Dichas destrucciones volvieron a suscitar la necesidad de completar tanto aquellos aspectos de la procesión no tratados como la necesaria recuperación del patrimonio destruido. Por ello hubo de realizar en 1943 las tallas de la Soledad y de San Juan Evangelista, en 1945 la imagen de Jesús Nazareno y, por último, en 1952 el Santo Amor de San Juan cuando ya estaba muy delicado de salud aunque no muriera hasta 1964 en Madrid.

Actualizado (Viernes, 09 de Abril de 2010 09:51)

 
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