Historia de la Agrupación
La Virgen de la Piedad se incorpora a las procesiones de la Cofradía Marraja en 1906, formando parte de la del Santo Entierro, imagen a la que, indistintamente, también se le denominaba Virgen de la Caridad. De hecho, en 1911, se realizó un proyecto para la creación de un tercio de roldanistas, que acompañara a la Virgen, pero que finalmente no prospero. Antes de la imagen actual, la Agrupación procesionó una de Sánchez Araciel hecha en 1895 cedida por su propietario, D. Nicolás Berizo hasta 1916, año en que los marrajos estrenaron otra de Olot, que salió en procesión hasta 1925, en el que llegó la obra encargada a Capuz.
En los primeros años de la década de los 20 del siglo pasado, empieza a notarse en las instituciones y en las personas que ayudaban económicamente a finaáciar la salida de las procesiones, un decaimiento por otra parte comprensible dado que estas personas estaban más involucradas en la expansión de Cartagena, a través del nuevo ensanche, y en la financiación de los servicios que la ciudad necesitaba, que en la ayuda que podían prestar a las Cofradías. Por otra parte, aunque ya no tuvieran los mismos ingresos, ninguna de las dos cofradías quería que su magna procesión fuera aventajada por la otra, por lo que hubo que pensar en la forma de solucionar el problema económico. Así en 1926, los penitentes del Santo Sepulcro, lo solucionan creando, dentro de la misma Cofradía Marraja, lo que se vino a llamar Subcofradía, dando lugar a lo que hoy conocemos como Agrupación.
A partir de aquí empiezan a crearse nuevas subcofradías, siendo una de ellas la Agrupación de la Santísima Virgen de la Piedad, cuyo nacimiento bendice la Junta de Mesa de la Cofradía Marraja el 26 de febrero de 1929, bajo la presidencia de D. Juan Pérez-Campos Piernas, el cual ya era anteriormente protector de la misma.
Se han cumplido pues ya 75 años como agrupación, y en este periodo se podrían escribir innumerables citas, que durante el tiempo han ido consolidando, al igual que han hecho otras agrupaciones, un buen hacer, siempre con el beneplácito de la cofradía, y sobre todo con el objetivo puesto en engrandecer nuestras procesiones de Semana Santa.
Partiendo de la base que el mayor éxito de la Cofradía, fue el encargar a Capuz en 1925 la imagen de la Piedad, deberi´amos citar por orden de importancia, primero la constitución de la Agrupación en 1929, la creación del Lunes Santo en 1930, para que las promesas pudieran cumplir sus votos, y la coronación (no canónica) de la Virgen, en aquella noche memorable del 23 de marzo de 1964, que había podido realizarse gracias a la Operación Plata mediante las aportaciones desinteresadas del pueblo de Cartagena.
No se acabaron con ello las ansias de su recordado presidente D. José Luis Meseguer Jonquera, ya que sus palabras textuales fueron: Nuestra Virgen está preciosa, y ha sido coronada con el amor de Cartagena, pero debemos hacerle un trono que sea digno de ella. Por ello se peso en marcha la 2ª Operación Plata, dando como resultado que el 12 de abril de 1965, Lunes Santo, apareciera por puerta de Santa María de Gracia un espléndido trono plateado, llevado a hombros, cuya finalización se llevó a cabo años m´s tarde.
La Agrupación encargó en 1941, a una bordadora que entonces empezaba a trabajar en un pequeño taller de la Calle Mayor, llamada Consuelo Escámez, un precioso sudario, que el periódico local El Noticiero catalogó como: Magnificencia de arte y riqueza, sobresaliendo la belleza de sus dibujos y la finura de sus bordados, el cual llevaba una pintura en forma de óvalo del pintor afincado en Cartagena D. Francisco Portela.
Este sudario desfiló hasta 1951, y fue el primer trabajo que hizo esta bordadora en las procesiones de Cartagena. En 1954 se encargó otro nuevo sudario a la también bordadora cartagenera Anita Vivancos López, que obtuvo el 2º Premio Nacional de Artesanía, que lleva el escudo de la Agrupación al aire sobre malla y aún en la actualidad sigue procesionando.
En lo que respecta a anécdotas y pasajes importantes de la Agrupación, podríamos contar que en 1932, al desfilar por la Puerta de Murcia, se le prendió fuego a la toalla que portaba en la Cruz la imagen, la cual había sido regalada por la entonces camarera Dª Irene Sáez, esposa de D. Sebastián Tobal, otro de los grandes protectores de la Virgen de la Piedad.
Era tanta la labor que aquella primera directiva del año 1929 quería realizar, que hasta 1931 se hizo un proyecto para que el Lunes Santo de ese año, el trono de la Piedad entrara en el Penal de Presidiarios para darle consuelo a los allí recluidos. Cuando todo estaba preparado, incluido itinerario, no se pudo llevar a cabo, según las crónicas, porque no se tuvo en cuenta que no entraba por la puerta (seguramente por la altura de la Cruz). Parece esto algo dudoso, ya que en este tiempo los tronos eran muy reducidos, aunque precisamente en este año la prensa recogía que el trono que había estrenado la Piedad en 1929, de Aladino Ferrer, era el más grande de nuestras procesiones. Se queda por ello en pura anécdota.
Precisamente encima de este trono, en una capilla de la iglesia de Santo Domingo, la Virgen de la Piedad, sin Cruz, se pasó la contienda de la Guerra Civil. Estuvo enterrada entre víveres, salvándose del derrumbe que produjo una bomba que explosionó y tiró los muros y la puerta de la Calle Mayor. Se dice que la imagen no fue tocada, al igual que sucedió con la Patrona, la Virgen de la Caridad, gracias a que el Frente Popular puso un cartel ante el trono que decía: Esta imagen deberá ser respetada por ser propiedad del Frente Popular. Parece un tanto lógico que así sucediera por el hecho de que La Piedad gozaba en Cartagena de un fervor especial que se manifestaba todos los años en su procesión del Lunes Santo. Únicamente la imagen sufrió la rotura del dedo índice de la mano derecha y en las rodillas del Cristo aparecieron algunas hendiduras por golpes.
Una de las alegrías más grandes que ha tenido la Agrupación fue cuando el 7 de abril de 1939 se eligió a la Virgen de la Piedad para procesionar por Cartagena, como acción de gracias por la terminación de la Guerra Civil. En esta ocasión la toalla que lució fue prestada por el Santo Hospital de Caridad. También existe una anécdota de esta procesión, y es que al no tener Cruz la imagen, se improvisó una para desfilar, la cual se pintó de color negro. Como durante la procesión llovió, la toalla se ennegreció, además de engancharse en una farola de la Calle Cuatro Santos, por lo que las hermanitas de la Casa de la Misericordia tuvieron que restaurarla para poder devolverla.
Otra de las satisfacciones de la Agrupación, fue el nombramiento de la Virgen de la Piedad en mayo de 1987 para representar a la Caridad en Torreciudad, luciendo en aquella ocasión el corazón de los siete puñales.
En el año 2000 se celebró el 75 aniversario de la llegada a Cartagena de la imagen de Capuz, realizando una procesión cómo la entonces ocurrida desde la estación de ferrocarril a la iglesia de Santo Domingo.
En el año de 2005, se celebró el 75 aniversario de la instauración de la procesión de promesas del Lunes Santo y en el año 2006 fueron 100 los años que La Piedad desfila por Cartagena dentro de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, los Marrajos.
Actualizado (Viernes, 09 de Abril de 2010 09:52)




